No hace demasiados años los iluminadores de maquillaje eran solo un producto cosmético más. El highlighter figuraba en el maletín de los profesionales del maquillaje como un simple recurso que se utilizaba de manera ocasional. Ahora, sin embargo, es difícil imaginar el maquillaje sin que intervenga en él este producto.

Con el iluminador se da luz a zonas muy localizadas del rostro. De esta forma, cuando este producto de maquillaje otorga luz a esas zonas, lo que está haciendo de alguna manera es esculpir el rostro. El highlighter aporta volumen y dimensión a los rasgos faciales y se convierte en elemento imprescindible de técnicas de maquillaje del rostro tan variadas como el contouring, el cut crease o el strobing, técnicas de las que ya hemos hablado en nuestra web.

¿Para qué sirve el iluminador?

El objetivo principal de este producto es proporcionar armonía a nuestra cara resaltando lo mejor de ella. Al esculpir nuestro rostro con él podemos, por ejemplo, resaltar nuestros ojos haciéndolos más grandes y luminosos o hacer que nuestros pómulos adquieran una apariencia más llamativa.

Este producto de maquillaje es como una especie de cincel que da forma a nuestras facciones.

Tipos de iluminadores de maquillaje

Evidentemente, en el mercado podemos encontrar muchos tipos de iluminadores de maquillaje. Antes que nada debemos conocerlos para saber cuál de ellos es el más apropiado para nuestra piel. Para clasificarlos podemos emplear dos criterios: el de la textura y presentación o el de su mayor o menor brillo.

Antes de explicar cómo poner un iluminador vamos a ver a continuación con mayor detalle las dos tipologías.

Iluminadores de maquillaje

Tipos de iluminador según la textura

Las presentaciones y texturas en que podemos encontrar el highlighter son las siguientes:

  • En polvo. Esta presentación está especialmente indicada para pieles grasas. Fácil de difuminar, es también un tipo de producto ideal para quien no tiene mucha experiencia maquillándose.
  • En crema. Esta textura es idónea para maquillar los cutis secos. Dentro de esta categoría podemos encontrar presentaciones en barra, compactas o en crayón.
  • Líquido. Esta textura puede propocionar muchas posibilidades a quien ya posee una cierta experiencia maquillándose. Se puede, por ejemplo, mezclarlo con la base de maquillaje para dar una iluminación uniforme a toda la cara. Si tienes la piel mixta, ésta es la textura de highlighter más apropiada para ella.
  • Moldeable. Con resultados semejantes a los que se consiguen con el formato en polvo, este tipo de textura es muy parecida a la de la plastilina. La gran ventaja que tiene esta presentación sobre la textura en polvo es la de su consistencia.

Tipos de iluminadores según el brillo

Por su parte, y según el mayor o menor brillo que posean, podemos distinguir entre dos grandes tipos de highlighter: los que tienen brillo y los que no los tienen.

Entre los iluminadores de maquillaje con brillo podemos distinguir:

  • Con glitter. Este tipo deja un resultado muy intenso, lo que lo convierte en un producto ideal para los maquillajes de noche. ¿Su hándicap? Que puede contener partículas de purpurina demasiado evidentes y poco naturales.
  • Con shimmer. Similar al tipo anterior, en este caso las partículas de brillo son menos evidentes y más pequeñas.
  • Con brillo nacarado. Quienes busquen la naturalidad a la hora de maquillarse deben buscar este tipo de producto. A la piel le da un tono sano e hidratado que resulta bello y, al mismo tiempo, natural.

Los iluminadores en acabado mate, por su parte, carecen de brillo y se aplican en aquellas zonas que se desean resaltar de una manera especial. La técnica de maquillaje del contouring, citada anteriormente, se basa en el uso de este tipo de producto cosmético.

Highlighter

Tonos de iluminadores de maquillaje

Los tonos principales que podemos encontrar en un highlighter son los siguientes:

  • Tono champán. Este tono de iluminador resulta ideal para pieles cetrinas o cutis que tengan un subtono amarillento con tendencia a broncearse. Por consiguiente, debe aplicarse en la zona que se desee resaltar.
  • Tono dorado. Suelen emplearse en pieles morenas con subtonos cálidos.
  • Tono rosado. Recomendado para pieles claras y medias con subtono frío o rosado.
  • Tono melocotón. Ideal para los tonos medios de piel con subtono cálido. En ocasiones hay quien lo utiliza como colorete. Este tono de iluminador proporciona una luminosa y buena tonalidad al rostro.
  • Tonos azulados. Con un producto de este tipo daremos luz a las pieles morenas u oscuras con subtono frío.

Para acertar a la hora de maquillar la cara con este producto debes saber cuál es el tono y subtono de tu piel. En nuestro artículo «Tonos y subtonos de maquillaje: ¿cómo escoger el tuyo?» te damos una serie de indicaciones básicas para conseguirlo.

Cómo se aplica el iluminador

Trucos para aplicar el iluminador

Después de conocer los distintos tipos de iluminadores tanto por su textura como por el brillo que desprenden y el tono que mejor le sienta a nuestra piel, vamos a ver cómo deben aplicarse. Para ello debemos tener claras las herramientas que vamos a emplear.

Obviamente, que sean unas herramientas u otras dependerá del tipo de producto que utilicemos. Los iluminadores en polvo y los moldeables, por ejemplo, deben aplicarse con brochas adecuadas para desvanecer los trazos y mediante movimientos ascendentes. Así, las brochas de maquillaje utilizadas para aplicar este tipo de productos deben ser preferentemente de abanico o medianas, con fibras sintéticas y abundantes y, a ser posible, cónicas.

Por su parte, los iluminadores líquidos y en crema pueden aplicarse con una esponja, con los dedos o con brochas de doble fibra. Este tipo de brochas se utilizarán básicamente para intensificar el producto. Tanto si se usan los dedos o se utiliza una esponja, los toques se darán, siempre, de manera suave.

Después de haber elegido la herramienta de aplicación acorde con la textura de nuestro producto debemos tener claro dónde aplicarlo. Fundamentalmente, los puntos en los que por regla general se aplica este producto para maquillaje de la cara son los siguientes: pómulos, arco de Cupido, barbilla, puente de la nariz y lagrimal. Así mismo, también se puede aplicar bajo el hueso de la ceja, en la frente o en la clavícula.