Si hay una ciudad en el mundo que se haya ganado el derecho a ser calificada como capital del perfume esa ciudad es, sin duda, París. Hablar de la historia del perfume es hablar de Francia y, por supuesto, de su capital. Lo hemos ido viendo al hablar en este blog de la historia de muchas marcas de perfume y es algo que se puede constatar fácilmente. Basta con pasear por las calles de París. En ellas podemos encontrar las más exclusivas y míticas casas de perfumes, de Chanel a Guerlain, así como su magnífico Museo del Perfume. En este artículo queremos proponer un paseo por todos esos lugares que han servido y sirven para dar fe de hasta qué punto la historia del perfume está indisolublemente ligada al nombre de París.

La primera parada de nuestro paseo será en un pequeño palacete en el que llegó a vivir la famosa diva de la ópera Maria Callas. Este palacete, ubicado a tiro de piedra de la Ópera Garnier, se convirtió en un maravilloso museo en 1983 gracias a la intervención de una de las familias más reputadas de la historia de la perfumería: la familia Fragonard. El Museo del Perfume de París reúne una excelente colección de objetos relacionados con la historia de la perfumería. En sus salas pueden contemplarse desde alambiques utilizados para hacer perfumes en tiempos del Antiguo Egipto hasta frascos y etiquetas de fragancias famosas elaboradas durante el último siglo. Ubicado en el número 9 de la Rue de Scribe, el Museo del Perfume de París exhibe, entre otros objetos relacionados con las tareas del arte de la perfumería, un clásico mueble de perfumista, con una balanza de precisión milimétrica, y pone a disposición de los visitantes un sinfín de esencias para que éstos puedan comprobar hasta qué punto sus habilidades olfativas están desarrolladas.

Una vez visitado el Museo del Perfume de París, se puede continuar el recorrido visitando algunas de las casas de perfumes más míticas de la historia de la perfumería.

Una de esas casas de perfumes de París, de inexcusable visita, es la Casa Guerlain. Ubicada en el número 68 de los Campos Elíseos, la casa Guerlain es la más antigua casa de perfumes establecida en París. Ésta no es, sin embargo, la casa original de la marca, que estaba situada en la Rue Rivoli. Quien visite esta tienda de perfumes de París podrá tener el placer de oler la famosa fragancia Eau de Cologne Impériale. Esta fragancia ocupa un lugar estelar en la historia de la perfumería, ya que, gracias a ella, Pierre François Pascal Guerlain, el fundador de la marca, recibió en 1853 el título de “Perfumista de su Majestad” de manos de la emperatriz Eugenia. El visitante de esta casa de perfumes parisina podrá también deleitarse oliendo perfumes históricos que, de un modo u otro, determinaron el rumbo que había de tomar la perfumería a inicios del siglo XX. Entre esos perfumes podemos distinguir Jicky (1889), Shalimar (1925) o Vol de Nuit (1928). El visitante de la casa Guerlain de los Campos Elíseos podrá, también, aprender a crear una fragancia personalizada gracias a los conocimientos adquiridos en L’Atelier, un taller destinado a ofrecer a ese visitante la posibilidad de descubrir los secretos de la perfumería más exclusiva.

casa de Chanel

Al igual que la de Guerlain, otra casa de perfumes de París de inexcusable visita es la casa Chanel. La boutique de referencia de esta marca intemporal se haya en la Rue Cambon. En el número 19 de esta calle parisina se puede contemplar el lujoso apartamento de Coco Chanel, la fundadora de la marca, y se puede, también, disfrutar del aroma de fragancias como Chanel Nº 5 (probablemente el perfume más famoso de la historia), Chanel Nº 19 (que evoca con su nombre la fecha de nacimiento de la diseñadora) o de los perfumes que forman la colección Les Exclusifs.

Una vez visitada las casas Guerlain y Chanel, el turista que desee conocer algunas de las más exclusivas tiendas de perfumes de París deberá dirigirse a la que sin duda es uno de los epicentros del lujo y la sofisticación más importantes del mundo: la Plaza Vendôme. En esta exclusiva plaza y en sus calles adyacentes podemos encontrar tres tiendas de perfumes acordes con dicha exclusividad. Dichas tiendas son Annick Goutal, Frederic Malle y Amin Kader. Esta última boutique se precia de ser el distribuidor exclusivo de una marca de perfumes sumamente elitista: los perfumes Santa Maria Novella.

Lugares donde crear perfumes personalizados

El visitante que acuda a París y visite los lugares citados puede sentirse mordido por el gusanillo de la creatividad y puede desear, ¿por qué no?, emular a los perfumistas más famosos de la historia creando sus propios perfumes. París pone al alcance de estos visitantes una serie de lugares en los que estos visitantes podrán “jugar” a ser perfumistas. De entre todos esos lugares vamos a destacar dos: L’Artisan Parfumeur y Stéphanie De Bruijn.

La experiencia de crear un perfume personalizado en L’Artisan Parfumeur bajo las indicaciones, el asesoramiento y la supervisión de una experta “nariz” tiene un coste que ronda los 400 euros (ese precio se reduce considerablemente cuando se programa una visita en grupo). El tiempo de que dispone el visitante para crear «su» perfume es de 3 horas y media. Antes de lanzarse a crear su propio aroma, el visitante recibe una explicación teórica y conoce, de una manera práctica, las diferentes familias olfativas existentes en el mundo de la perfumería. Una vez ha realizado su propio perfume, el visitante de esta casa de perfumes de París puede, también, diseñar la etiqueta que servirá para personalizar el mismo. Este “mágico” lugar se halla ubicado en 2, rue del l’Almiral-de-Coligny.

En Stéphanie De Bruijn, por su parte, la experiencia de crear un perfume personalizado se convierte en algo mucho más “elitista” y menos estandarizado. Para acabar creando dicho perfume, el visitante debe reunirse hasta en cuatro ocasiones con el personal de esta original tienda de perfumes de París que está ubicada en el 52 de la rue Université, a espaldas del Museo de Orsay. Si en L’Artisan Parfumeur el visitante tarda alrededor de tres horas y media en acabar de crear su perfume, en Stéphanie De Bruijn las cosas no van tan deprisa. En esta casa de perfumes parisina el visitante tarda entre tres y seis meses en crear un perfume que, amén de personalísimo, sirva para simbolizar aromáticamente la personalidad de su creador.

Finalizadas estas visitas, el amante de los perfumes que visite París debe aprovechar la ineludible visita a Versalles para acercarse a la Osmothèque, una especie de conservatorio de aromas que fue creado por un grupo de perfumistas en 1988 y que fue creado con la intención de reconstruir la fórmula de perfumes antiguos. Aquí, entre las 1.800 fórmulas conservadas, se halla la del perfume que utilizaba la reina María Antonieta. Para poder oler este perfume y poder visitar la Osmothèque hay que dirigirse allí un miércoles. Es en este día (y en otros bajo petición) cuando se organizan visitas a este maravilloso conservatorio de fragancias.